"La locura no se puede encontrar en estado salvaje. La locura no existe sino en una sociedad, ella no existe por fuera de las formas de la sensibilidad que la osilan de las formas de repulsión que la excluyen o la capturan. Así, se puede decir que en la Edad Media, y después del renacimiento, la locura esta presente en el horizonte social como un hecho estético cotidiano; después del siglo XVII, a partir del Internamiento, la locura atravieza un periodo de silencio, de exclusión. Ella a perdido esa funsión de manifestación, de revelación que tenía en la época de Shakespeare y de Cervantes. Finalmente, el siglo XX somete a la locura, la reduce a un fénomeno natural, la liga a la verdad del mundo. de esta toma de posesión positivista deberian derivar, de una parte, la filantropía despreciadora que toda psiquiatría manifiesta frente al loco y , de otra parte, la gran protesta lírica que se encuentra en la poesía desde Nerval hasta Artaud, y que es un esfuerzo por volver a dar a la locura una profundidad y un poder de revelación que habían sido aniquilados por el internamiento.
[...]
El lenguaje último de la locura es el de la razón, pero envuelto en el prestigio de la imagen, limitado al espacio de la apariencia que la define, formando asi lo dos, fuera de la totalidad de las imagenes y de la universalidad del discurso, una organización singular, abusiva, cuya particularidad obstinada constituye la locura. A decir verdad esta no se encuentra por completo en la imagen, que por sí misma no es verdadera ni falsa, ni razonable ni loca, tampoco está en el razonamiento que es forma simple, no revelando más que las figuras induable de la lógica. Y sin embargo, la locura está en la una y en la otra. es una figura particular de su relación."
-M.F.

La ciudad contiene gran cantidad de expresiones visuales que buscan intervenir, a veces trasgedir, manifestar, revelar, cambiar y que nos abren una brecha para conocer una parte del imaginario colectivo de una sociedad.
Seis pies que recorren caminos (urbanos), seis ojos que recolectan a través de fotografías algunas de expresiones contemporáneas.

2 ene 2012



La L es una letra del alfabeto latino. En la duodécima letra y novena consonante del alfabeto latino básico, al igual que en la versión adaptada que emplea elidioma español, en el cual su nombre es ele, en plural eles.
En español y en muchas otras lenguas representa una consonante sonanteorallateral y alveolar.

4 nov 2010

Eje 5 sur, Av. San Antonio, cerca de metro San Antonio, México DF,

La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.

Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión.[Karl Marx]
 
La religión puede hacer soportable [...] la infeliz conciencia de servidumbre... de igual forma el opio es de buena ayuda en angustiosas dolencias [Moses Hess]

Boulevar Xonaca, Skate park, Puebla

En México todos los dias es Día de Muertos

24 ago 2010

¿Esto es vida?

“Buenas noticias: la tierra se recupera en un millón de años Somos nosotros los que desaparecemos” -Nicanor Parra

El objetivo es: repensar la vida como la conocemos



23 ago 2010

¡Alto al hostigamiento de las comunidades zapatistas!

"En la ciudad se produce el enfrentamiento de los discursos y se desarrolla el grado bélico de las pasiones humanas que se mueven y determinan el interior del hombre.(...) El conocimiento es enfrentamiento, es lucha abierta, es pugna hostil, es bronca a contrapelo, es guerra subterráneo, es diferencia pública, es la figura histórica de la espada crítica reventándose en los muros de la ciudad".
-Willebaldo Herrera en el libro Jorge Cuesta a fragmento abierto